La boda de Mariola y Mario en Madrid
Lo de Mariola y Mario fue un flechazo. Se conocieron en el verano de 2022 y cuatro años después se han casado. El mismo tiempo que la novia lleva trabajando en Loewe en el equipo de escaparates, casa a la que quería hacerle un guiño a través de la decoración. «Una imagen que siempre me había fascinado y que me apetecía llevar a ese día tan especial fue la de los tomates de escaparate de Paula’s Ibiza 2025», explica. Dicho y hecho, allí estuvieron.
Los pendientes y el anillo que llevó la novia eran de la última colaboración de Loewe con la artista Lynda Benglis, para la colección SS24. «Piezas que, más que joyas, son pequeñas obras de arte», asegura Mariola. La bata era de Dreaming Habits.
El vestido de la novia era de Helena Mareque, a quien seguía desde su época como estudiante de Diseño de Moda. «En la primera prueba, mi madre y yo nos enamoramos de un encaje de Jean Bracq que tenía en su atelier, y ahí empezamos a crear el vestido de mis sueños», cuenta.
El velo era un chantilly vintage de seda, adquirido en un anticuario francés en 2010. «Una pieza antigua, conservada durante años, que encontró en Mariola el momento perfecto para volver a vestir a una novia», explica la diseñadora Helena Mareque.
Los zapatos eran de Loewe, de la colección FW26. «Más tarde me puse unos tacones de Teresa Helbig que me regalaron mis testigos».
El chaqué del novio era de Bon Vivant, y la corbata de Etro, del padre de Mario.
Mariola y Mario se casaron en la Parroquia San Pedro Apóstol, en Fuente el Saz de Jarama (Madrid).
Algunas de las invitadas iban vestidas de Queztal, la marca de una de las mejores amigas de Mariola.
La celebración fue en la Finca Soto de Mozanaque, donde llevaron los míticos tomates de Loewe, y contaron con la ayuda de Gloria&Co para la organización.
La idea de la decoración surgió de Mario. «Queríamos hacer un homenaje a su padre, quien de joven tuvo un programa de radio durante la Movida. De hecho él lanzó por primera vez La Chica de Ayer, de Nacha Pop».
Del catering se encargó Ciboulette.
Aquilea estuvo detrás de la decoración floral de la boda y de los arreglos, que parecían esculturas.
Las fotos son de Plataforma.