Casilda se casa

La boda de Inés y Mariano en Toledo

Inés y Mariano se conocieron en San Diego (EE UU). «Mi amiga Ana estaba saliendo con un amigo de Mariano y como estábamos solos en California, nos animaron a quedar. Él vivía en Los Ángeles y bajó un fin de semana a conocerme a San Diego. Nos hicimos mejores amigos. Desde ese fin de semana, hace más de 10 años, no nos hemos vuelto a separar», cuenta Inés. Después de un tiempo de noviazgo, ella se mudó a Los Ángeles, donde vivieron cuatro años juntos antes de venirse, hace seis, a Madrid.

Inés se casó con el pelo suelto, y como asegura, fue uno de los mayores aciertos. «Me maquilló José Belmonte y me peinó Manu Fernández».

El perfume que eligió fue Pure Musc de Narciso Rodríguez, uno de nuestros favoritos por su olor a limpio y a flores blancas.

Inés quería un diseño que hablara de ella y en Navascués se lo pusieron muy fácil. «Lo que tenía claro es que quería palabra de honor, top y falda, y que la falda tuviera mucho movimiento».

Inés llevó unos pendientes de su bisabuela: «Quería llevar algo suyo el día de la boda para conmemorarla. Ella y mi bisabuelo construyeron la casa donde nos casamos», cuenta. «Eran unos pendientes con una gran perla en forma de gota, con un diseño floral en brillantes en la parte superior. Cuando me los enseñó mi abuela por primera vez supe que quería llevarlos. Además, llevé una pulsera de diamantes suya. Y, por supuesto, el anillo de pedida que me regaló Mariano de Simuero que me encanta», añade.

El ramo se lo hicieron en Dandelion. «Como la boda fue en el campo y el girasol es una flor típica del paisaje, me pareció perfecto. Además, me encanta el amarillo y me parece que rompe muchísimo con el blanco de mi vestido».

Inés y Mariano se casaron por lo civil delante de la casa familiar. Él entró con la canción God Only Knows, de The Beach Boys, y ella con Forever Young, de Alphaville.

La celebración fue en una casa de campo en Toledo con una estética propia de una casa italiana de los años 60. «Además por su jardín pasa el Tajo y el sol cae justo detrás del río. Es de película».

Dandelion se encargó de toda la decoración floral, y el resto lo hicieron los novios con la ayuda de la wedding planner Gloria Zunzunegui.. «Somos bastante visuales y teníamos clara la estética que queríamos. Quería iluminar todo como si se tratase de un rodaje, crear una noche azul que enmarcara la casa. Que se sintiera como un anochecer».

La papelería la hizo El Tintero. «Para las invitaciones, mi tía Otilia nos pintó el mapa y nos hizo un dibujo de la casa». Para los meseros dividieron las mesas por parejas de director y actriz que les gustan a los novios, pues ambos comparten su pasión por el cine.

El catering fue de Ciboulette. «Se adaptaron a nosotros, ya que no comemos carne, e hicieron todos los cambios que queríamos».

La tarta se la encargaron a su amiga Ámber, de Guinda. «Nosotros elegimos el sabor y los colores que queríamos, y nos hicieron la tarta de nuestros sueños».

Abrieron el baile con la canción L-O-V-E, de Nat King Cole. «Es una canción muy importante para mí porque sale en Tú a Londres y yo a California, una película que habré visto un millón de veces. Es mi comfort movie y es una canción que, cuando la escucho, me lleva directa a esa sensación de casa». Además, contrataron a un profesor de baile, Edu Llorens, que les diseñó la coreografía que estuvieron ensayando todo el verano.

Antes de que empezara la fiesta proyectaron un vídeo que los novios tardaron en montar varios meses. «Se nos ve crecer a la par desde que nacimos en el hospital hasta conocernos y, después, toda nuestra historia de amor en vídeos. Lo voy a ver una vez al mes», confiesa Inés.

De la música de la fiesta se encargó Guillermo Llordén (Mediocre DJ).

Las fotos son de Plataforma, quienes lo retrataron todo en digital y en analógico. El vídeo, en formato Super 8, fue obra de Matt Snelling, de Duo Weddings.