La boda de Ana y José en Sevilla
Ana y José se conocieron un martes cualquiera en una cita a ciegas que les organizaron unos amigos cuando ella se mudó a Madrid. El flechazo fue tal que desde entonces están juntos. Se casaron hace unas semanas en Sevilla y lo celebraron en una cancha de polo, donde, después del postre, disfrutaron de un partido.
El vestido de Ana era de Victorio&Lucchino y el diseño se hizo en base a la mantilla, una joya antigua de su abuela. Las sandalias eran de Flordeasoka.
«Los pajes iban con unos trajes de seda antiguos que tenía mi tía abuela Julia guardados desde hace muchos años, y con los que yo también fui damita de pequeña».
José se hizo el chaqué a medida y el chaleco lo llevó a bordar a una mercería de barrio. «Nos casamos en junio en Sevilla, de día, así que tenía claro que en algún momento acabaría quitándose la chaqueta. Para animar a los invitados a saltarse un poco el protocolo y darle a la boda un aire más informal, se bordó ‘I LOVE ANA’ en la espalda del chaleco sin que nadie lo supiera.Fue toda una sorpresa cuando se la quitó».
Ana y José se casaron en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Sevilla.
«Mi tía me regaló el ramo y el tocado y confiamos en Isabel Parejo para hacerlo. La idea era tener algo en el pelo para cuando me quitara la mantilla y a raíz de eso hizo el ramo».
La boda se celebró en la Mata del Herrador. «Tenía claro que quería casarme en una cancha de polo. Allí fue donde empecé a jugar al polo y donde guardo los mejores recuerdos de infancia. Fue todo un reto, porque la boda era de día y hacía mucho calor. La arboleda de tipuanas era la zona más fresquita, por lo que pasamos mucho tiempo ahí», explica la novia.
La papelería se la confiaron a Carmen Carrillo, amiga de Ana.
Del catering se ocupó Campuzano, quienes tuvieron que montar cocina y barras en diferentes puntos del espacio y lo hicieron a la perfección. La decoración la dejaron en manos de Juanma de Orangerie.
«Hablando con mi padre se nos ocurrió hacer un partido de polo después de la comida, para así poder aguantar mejor las horas de calor en esa zona. Cada equipo representaba a una familia, para conseguir que los invitados se involucraran», cuenta Ana.
«Abrimos el baile con la canción Un beso de esos, de Zenet. Fuimos probando días antes de la boda con qué canción nos veíamos más y este nos encajó a los dos». De la música de la fiesta se encargó el equipo de Xite y Clara.
Las fotos son de Pulcro Image. Del vídeo se ocuparon los primos de Ana, quienes estuvieron grabando escenas durante toda la boda con una cámara que le regalaron sus amigas. «El resultado ha sido de lo más auténtico», zanja la novia.