La boda de Rosie y Josh en Nueva Zelanda
Todo en esta boda parece mágico, como tocado por la varita de la sencillez y la naturalidad. La boda de Rosie y Josh no tiene grandes artificios, y sin embargo todo luce perfecto, relajado: el jardín de casa, el tocado de flores, el vestido vintage, las cajas de pizza. «Nos conocimos a los 16 años, y tras cruzarnos en un par de ocasiones, nuestros caminos se unieron formalmente al rozar la veintena. Desde aquel instante supimos que era para siempre», cuenta Rosie. Ella es pintora y bordadora, él ingeniero y artista, y viven en Hikuai, un rincón de la península de Coromandel, en Nueva Zelanda, al que llegaron hace dos años y donde se casaron.
«El vestido lo compré en Love James, una tienda vintage de Auckland (Nueva Zelanda)». Los zapatos también eran antiguos. Del maquillaje y la peluquería se encargó Elle, una de las amigas de la novia.
El novio se compró el traje, también vintage, en una tienda local.
Los niños también llevaban conjuntos retro.
Rosie y Josh celebraron su boda en el jardín de su casa, en Hikuai, un pequeño pueblo en la Isla Norte de Nueva Zelanda.
Las joyas que llevaba Rosie eran vintage. La alianza la compró en Mayo Jewelers, su joyería de segunda mano favorita de Mount Maunganui. El anillo de Josh lo hizo a mano uno de sus mejores amigos de la infancia.
La decoración y las flores las dejaron en manos de Loretta Flowers.
Ellos mismos se encargaron de la comida. Hicieron ensaladas caseras y encargaron pizzas en el restaurante del pueblo.
En la fiesta tocó la banda del padre de Rosie y Skip James.
La fotógrafa fue Claud Coghlan, de Ceremonybyclaud.