La boda de Sara y Guillermo en Madrid
Sara es la fundadora de Lady Pipa. Conocía a Guillermo (socio fundador de Baïa) desde hace años, pero hace dos años y medio fue cuando empezaron a hablar más. Sus conversaciones comenzaron de la forma más natural: compartiendo dudas, aprendizajes y consejos sobre el día a día de sus proyectos, hasta que un día, aquellas conversaciones terminaron convirtiéndose en algo más.
Cristina Garmenia se encargó tanto del maquillaje como del peinado. «Trabaja conmigo desde los inicios de Lady Pipa y, tengo plena confianza en ella. Gracias a eso, todo el proceso fue relajado, fácil y muy especial».
«Después de haber diseñado tantos vestidos para Lady Pipa, llegué a la primera prueba con Isabel Núñez sin ninguna idea preconcebida. Me apetecía vivir la experiencia desde el otro lado y dejarme sorprender. Isabel entendió perfectamente lo que buscaba incluso antes de que yo supiera explicarlo, y me dejé guiar completamente por ella durante todo el proceso».
Sara llevó unos pendientes que le regaló la madre de Guillermo en la pedida. Además, encontró en Del Páramo Vintage una pulsera art déco que transformó en una tiara para llevarla durante la ceremonia y la cena. Más tarde, al comenzar el baile, la convirtió en un choker, dándole una segunda vida para la parte más festiva de la celebración.
El ramo era de Marengo Flores. «Lo diseñé junto a Jimena. Queríamos algo sencillo, delicado y atemporal, por lo que optamos por flores de temporada en tonos suaves. Buscábamos además una cierta personalidad escultórica, que conseguimos gracias a una rama de celinda. Como detalle sentimental, añadí una medallita que mi madre conservaba de un viaje familiar a Jerusalén».
Guillermo llevó un chaqué clásico hecho a medida en Suitz, una corbata de su padre y el reloj que le regalaron en la pedida.
La iglesia fue Nuestra Señora de la Estrella, en Navalagamella. «Durante semanas recibimos muchos “no” buscando opciones en Madrid, hasta que encontramos esta iglesia y conocimos al Padre Alfonso, supimos inmediatamente que ese era nuestro lugar».
«La música corrió a cargo del coro Molto Vivace, que fue un auténtico acierto y contribuyó a crear una atmósfera muy especial».
La celebración fue en la Palacio de la Fresneda. «Desde que lo visitamos supimos que era exactamente el lugar que imaginábamos para ese día».
Muchas de las invitadas vistieron de Lady Pipa.
«La decoración floral estuvo en manos de Marengo Flores. La cena tuvo lugar en el claustro de piedra y quisimos aportar calidez y color a través de las flores y las velas. Los centros combinaban tonos rosa empolvado con pequeños toques de naranja más alegre».
«Guillermo ha heredado de su padre una auténtica pasión por la buena mesa y por todo lo que sucede alrededor de ella. Compartimos esa forma de entender la hospitalidad y queríamos trasladarla a nuestros invitados. Habíamos probado Lhardy en la boda de unos amigos y nos encantó, así que no tuvimos ninguna duda. El resultado fue impecable».
«Diseñamos toda la papelería junto con Ámbar Amill, la diseñadora gráfica de Lady Pipa. Buscábamos una estética clásica y atemporal. Como detalle para los invitados, regalamos una cartera personalizada con un bordado creado especialmente para la ocasión: “Lady Pipa x Baïa”, un pequeño guiño a las empresas con las que comenzó nuestra historia. Las carteras incluían muestras de los productos de Baïa para disfrutar con el café del día siguiente».