La boda de María y Gil en Menorca
María y Gil se conocieron una noche de 2013 en el barrio de Chueca, cuando ella estaba de exámenes del máster. Él compartía piso con un amigo en común y, al organizar unas copas en casa, María dejó de estudiar durante unas horas y nunca más volvió a separarse de Gil. A los pocos meses empezaron a salir y Menorca se convirtió en su sitio especial, lugar al que volvían todos los veranos y en el que se prometieron.
El vestido lo diseñó Flor Fuertes: «Tuve una conexión muy especial con ella desde el primer día y ambas quisimos encontrar algo que fuese ligero, por eso optamos por un dos piezas hecho con una mantelería antigua de lino lavado y bordados preciosos que Flor encontró en un anticuario. El top me lo sigo poniendo religiosamente cada 9 de junio».
Los zapatos eran de Chloe porque María quería algo que pudiera utilizar siempre.
«Las chicas de Princep Stil de Mahón me hicieron un moño bajo».
María llevó el anillo de pedida y la alianza de Suárez y unos pendientes antiguos que le regaló su suegra.
«Ferran, florista de la isla, se encargó del ramo y de todas las flores del día a base de olivo, lentisco y flor de cera».
La ceremonia tuvo lugar en la Ermita Fátima: «Está en la carretera que va al norte de la isla y es un lugar mágico en la cima de una montañita».
«La celebración fue en la Finca Binisegarra, una casa preciosa en el centro de la isla en la que pasamos todo el fin de semana con nuestros 20 testigos».
«Salgar se encargó del catering, que fue absolutamente menorquín: ensaimadas con foie, sepia con sobrasada, quesos, suquet de rape con gamba roja de Mahón… Fueron el mayor descubrimiento y trabajar con ellos una delicia».
De la papelería se encargó María en acuarela y caligrafía, pero confió la impresión a Invitarte Madrid.
«Bailamos la versión a piano de Ultralife (Oh wonder) y fue una noche divertidísima en la que acabaron pinchando los amigos de Gil». Alejandra Ortiz hizo las fotos y Pablo, de Retrato de un Instante, el vídeo.