Le encargamos a Scalpers diseñar el chaqué perfecto y este es el resultado
Desde Casilda se casa, hemos querido descubrir en primera persona cómo es el proceso de hacerse un chaqué en Scalpers, una de las sastrerías más famosas de España con tiendas que ofrecen este servicio a medida en Sevilla, Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, San Sebastián, Pamplona y Mallorca. Por eso, hemos llevado a Lluis de la Riva — modelo y chef privado — hasta Sevilla para que lo conozca de primera mano junto al sastre Sergio Díaz. Su novia Alejandra, conocida fotógrafa de bodas al frente de Flo Wedding, se ha encargado de capturar cada detalle.
El proceso empieza eligiendo el tejido, que es la base de todo. No solo es cuestión de estética, detrás hay una selección muy cuidada de lanas con distintos gramajes según la estación y la estructura que se quiera conseguir. Hay telas con mayor torsión del hilo que aportan resistencia, otras más abiertas que ayudan a la transpirabilidad e incluso mezclas con fibras elásticas para una mayor comodidad. Elegir bien no solo influye en la caída, sino también en cómo responde el traje al movimiento, a las horas de uso y a la forma del cuerpo.
Para que el traje encaje contigo, también importan mucho los patrones. Aquí entra en juego un patronaje semientallado que se adapta a la caja del pecho, la inclinación del hombro y el equilibrio con la espalda del novio. Pero donde de verdad ocurre la magia es en la construcción interna: entretelas y un trabajo de sastrería que termina por definir esa silueta limpia, elegante y natural.
Las pruebas — esa primera vez en la que todo está “a medio hacer” y cuesta imaginar el resultado final — también tienen su historia. No son solo para ajustar largos o anchos, sino para corregir la postura, la caída de la espalda, el giro de la manga… Y luego están los detalles — el forro, los botones, el tipo de solapa — pequeñas decisiones que terminan por definir el conjunto.
Al final, lo que más me gusta de esta sastrería es que el chaqué no es solo un chaqué: es una experiencia en la que la técnica y el estilo van de la mano. Un proceso en el que el novio también se detiene, entiende lo que lleva puesto, elige con criterio y se prepara para un día en el que todo eso se nota (y mucho). Si yo fuera tú, ya iría reservando mi cita con Scalpers.