Cómo elegir una joya para siempre de Ansorena
Hay joyas que brillan y otras que guardan historias. Esas que pasan de generación en generación y solo se sacan en ocasiones especiales (o en las verdaderamente importantes). Joyas que no entienden de modas ni tendencias porque pertenecen al tiempo y, sobre todo, se convierten en un tesoro familiar.
Bajo este concepto, Ansorena ocupa un lugar privilegiado. No solo como una de las joyerías más emblemáticas de nuestro país — ni por mi obsesión con la firma desde hace años —, sino por su capacidad de saber hacer joyas para toda la vida.
Hay algo profundamente emocionante en llevar una joya heredada. Un símbolo de continuidad, de raíces y de memoria. Por eso, es inevitable mirar hacia atrás y entender el valor del legado: unos pendientes de tu abuela, una pulsera que es testigo del paso del tiempo o un anillo que acompañó a tu madre en ese día especial.
Es justo en las joyas antiguas donde existe un encanto irrepetible: no hay dos iguales, cada pieza es única y cuenta una historia propia. Y en ese carácter especial, tan presente en el universo Ansorena, también conectan con quienes buscan algo distinto, sofisticado y eterno.
Además, la artesanía cuidada, los engastes preciosos y los materiales nobles hacen que una joya no solo resista el paso del tiempo, sino que también gane valor con los años.
En un mundo liderado por lo efímero, elegir una joya para siempre es una forma de apostar por lo auténtico y lo duradero. Ansorena encarna ese diálogo entre pasado, presente y futuro y crea joyas destinadas a seguir brillando cuando muchas otras ya han quedado en el olvido.
*Casilda se casa en colaboración con Ansorena.