Casilda se casa

La boda de Inés y Carlos en L’Empordà

Hace nueve años y medio que Inés y Carlos son pareja, el tiempo exacto en el que los dos se presentaron en una fiesta de puesta de largo de una amiga en común con muletas. No se conocían de nada, pero el accesorio que les acompañaba les obligó, casi a la fuerza, a entablar conversación. «Desde entonces estamos juntos». Se casaron hace apenas unos días en L’Empordà.

El vestido es de la diseñadora Marta Martí, a quien Inés conocía desde hacía años. Después de ver varias opciones, se probó un vestido de invitada que estaban empezando a construir y se dieron cuenta de que era «el inicio perfecto del mix que tenía mi moodboard», cuenta la novia. Y desde allí lo diseñaron desde cero y produjeron personalizado. Fue un diseño de alta costura. «Fue muy especial», añade.

Hanna Liepkova fue quien maquilló y peinó a Inés.  «Hace muchos shootings y me conocía de ocasiones anteriores. Escogimos un maquillaje super natural y mi recogido de siempre: una trenza de raíz y moño al final sin tocado. Muy yo», resume Inés.

Los pendientes fueron un regalo de sus abuelos.

El ramo de flores, compuesto por crisantemos blancos y café au lait, lo hizo Távola, de Barcelona.

Carlos acudió a Santa Eulalia, en Barcelona, para hacerse a medida un traje oscuro con chaleco claro.

Se casaron en la Iglesia de Sant Joan de Matajudaica, en L’Empordà, donde Inés y sus hermanos hicieron la Primera comunión. Es una ermita muy pequeña y que sólo se abre en ocasiones especiales para los residentes. «Mi familia tiene una casa allí, es donde nos encanta pasar la mayor parte de nuestras vacaciones en familia».

El detalle del suelo de la iglesia fue clave. «El concepto de la boda se inspiró en el pavimento geométrico del altar, lugar más importante del día; de ahí que estuviera presente en cada detalle», explica la novia. Las baldosas y los crisantemos hacían una combinación perfecta. Animae21, quienes se encargaron de diseñar y organizarlo todo, se ocuparon de aplicar ambos elementos como hilo conductor en toda la boda. «Desde la invitación, la web, el sitting, la copa de bienvenida o los centros de mesa en el banquete. Como arquitecta y enamorada del Baix Empordà me pareció una idea diferente que reunía geometría y arte», puntualiza Inés.

La celebración tuvo lugar en la masía familiar de Carlos en Regencós, L’Empordà. «La boda tenía una parte de Inés y una parte de Carlos».

Todo el proyecto decorativo, así como el resto de la boda, fue conceptualizado y desarrollado por Animae21 y el alquiler de materiales fue de Nuovo Piatti.

El catering fue de ASPIC: «Increíble».

«Nos inventamos con ASPIC un formato nuevo y más dinámico que consistió en dos enormes buffets de postres en cada extremo bajo la carpa de BC Carpas permitiendo a todos los invitados a moverse de sus asientos. Fue lo más la sobremesa», asegura Inés.

«Abrimos la pista mi padre y yo con el vals Danubio azul. A continuación, Carlos y yo sorprendimos a los invitados con un toque de humor con la coreografía Aserejé», cuenta la novia.

De la música se encargó su hermano Marcos Maristany quien como afición, además de ingeniero, fundó Soneca Sound. El sonido e iluminación de la fiesta fue de Soundworks.

Todas las fotos son de Berta de la Presa.