La boda de María y Gonzalo en Madrid
María, directora creativa y cofundadora de Colima, y Gonzalo se conocieron en el colegio hace 12 años y empezaron a salir. Después, la vida les llevó por caminos distintos: él se fue a estudiar a Estados Unidos y después a México, y ella a París. Dos años después, durante unas Navidades en Madrid, se reencontraron. «En ese momento decidimos irnos juntos a México y nunca más separarnos. Hoy es nuestra casa y nuestro sitio favorito en el mundo», asegura la novia.
El vestido era de Teresa Helbig. «Quería estar muy cómoda, pero nunca me había imaginado cómo sería. Lo único que tenía claro era que quería flores colgando del vestido», cuenta María. «A Teresa también le encantó la idea de las flores y confeccionaron la capa más bonita, a la que después Inés Urquijo cosió las flores en los laterales».
El velo es de Ynés Suelves, bordado a mano lleno de flores, e inspirado en México.
«El ramo era pequeñito y sencillo, la misma flor que usó Inés para la corona y capa. La flor es Nerine, mi favorita».
La celebración fue en el jardín de la casa de los padres de María. «Fue la comida más divertida y especial». De la dirección creativa y la producción se encargó la wedding planner María Cabello de los Cobos. «Pilar, de La Filomena, hace las piezas de mimbre más especiales que decoraron las mesas de la comida», explica María.
La hermana de la novia, además de la madre, la cuñada y muchas de sus amigas iban vestidas de la nueva colección de Colima.
«Llevé la sortija que me regalaron mis suegros en nuestra pedida. La diseñaron mi suegra, María, y mi cuñada Julia. También llevé un anillo de meñique precioso que me regalaron mis amigas».
Gonzalo se hizo el chaqué en un sastre en CDMX. Llegó a la iglesia caminando y cantando con todos sus testigos.
Se casaron en la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, en Madrid. «Fue una suerte poder casarnos ahí. Es una maravilla. Durante la misa tocaron los músicos de la Iglesia: Marta Mistzal Bloch, la organista; Elena Rodríguez Vidal, la soprano; y el resto de músicos. Sin duda uno de los recuerdos más especiales fue la mañana que fuimos mi madre y yo a escuchar el ensayo con los músicos a la Iglesia. Fue precioso».
«Después de la ceremonia nos trasladamos todos a casa. Las sillas y los chill out de la celebración eran de Boca Concept».
Todo el mundo brindó con margaritas de Santa Brisa.
Isabel Maestre se encargó del catering, y todo el menaje y mantelería era de Options.
«La papelería la diseñé yo, y los dibujos de las invitaciones los hizo mi querida amiga Amanda», cuenta la novia.
«Como me dedico al mundo creativo y al estilismo me hizo mucha ilusión poder contar con La Quiche de Lorena, que hizo una instalación preciosa de panes y quesos y un tiramisú enorme metido en una casita de rayas», explica María.
«En el postre pareció un grupo de mariachis y cantamos todos juntos», cuenta la novia.
La mesa de dulces con merengues y mochis también fue de La Quiche de Lorena.
Juanjo Zamudio, de XYC, pinchó toda la noche música disco y house.
La fotografía fue de Dos más en la mesa y Robert Besora.