Casilda se casa

La boda de Laura y Alejandro en Son Muntaner, Mallorca

La boda de Laura me llamó la atención por el vestido rosa. «Fue lo primero que tuve. A los pocos días de prometernos, estaba en una página vintage mirando ropa, y me enamoré de este diseño de Oscar de la Renta de su campaña Resort 2012. Pertenecía a una coleccionista de Los Ángeles que vende vestidos antiguos de alta costura y desfiles. Lo compré sin probármelo y al recibirlo me encantó».

«De mi maquillaje y peinado se encargó Xisca Covas. Quería un maquillaje sencillo y un moño medio deshecho».

«Llevé el anillo con el que Alejandro me pidió matrimonio, un ojo de perdiz con zafiros, y un conjunto de pendientes y anillo de diamantes, antiguas joyas de mi abuela, que mi madre también llevó en su boda».

Los zapatos del primer vestido eran de Florrie London, una diseñadora inglesa que los hace a medida. Fueron un regalo de sus amigas y su prima.

El ramo fue de nardos y lo prepararon la mañana de antes de la boda.

«Nos casamos en Son Muntaner, la finca de mi familia en Mallorca, que en cierta manera ha marcado el hilo conductor de la boda. Se trata de una finca del siglo XVI con un estilo muy italiano y un aire decadente. Llevamos unos años organizando bodas en Son Muntaner, por lo que organizar la nuestra nos hizo muchísima ilusión. En la clastra de la finca hay una pequeña capilla por lo que hicimos la ceremonia religiosa allí, donde se casaron mis padres». Nos cuenta Laura

«Decoramos nosotras la finca los días anteriores. Añadimos a las mesas de cóctel y a las mesas largas flores blancas para darle un toque elegante y fresco. Todo lo decoramos con vegetación de la finca con la ayuda de Connie Carpineta. Nos ayudó con la coordinación de la boda Alicia Marín, que estuvo super atenta en todo momento».

El novio llevó un traje cruzado blanco de lino y seda y unos slippers trenzados marrones.

En el cóctel tocaron los Von Bros.

«Queríamos que la comida fuera fresca y sencilla, lo típico que te apetece comer una noche de verano en Mallorca. Elegimos al catering de Celler Can Amer que conocemos de hace muchos años. Tomeu bordó los paccheri con bogavante. Borja Susilla, chef y propietario de Tula con estrella Michelin y amigo de Alejandro ayudó a definir los platos del cóctel».

Fabrizio Plessi, conocido artista italiano, fue quien hizo las invitaciones con la fachada de la finca y Carmen, la hermana de Alejandro quien hizo el dibujo para las minutas del menú. «No íbamos a hacer nada para el seating, pero la última semana Alejandro se inspiró y decidió hacerlo como cartas de restaurante que pusimos en las mesas del cóctel y quedó genial».

Para la parte de fiesta pinchó Gonzalo Borman.

Por la noche se cambió. «Decidimos transformar el vestido de novia de mi madre haciéndolo mini y quitándole las mangas. Una amiga, Berta Pueyo, diseñadora de Mirto, me ayudó con todo el cambio y quedó espectacular!» Lo combinó con unos zapatos de Dior.

El video lo hizo Guillem Sastre Filmmaker y las fotos Berta de la Presa.