Revoluciona tus básicos con detalles que lo cambian todo
Chanel SS26
Durante años nos han hecho pensar que estrenar es sinónimo de comprar, de invertir en la prenda más cara, en el abrigo más cotizado de la temporada o en eso que todo el mundo lleva. Pero algo está cambiando. Y menos mal.
La nueva moda — que llega para quedarse — no entiende de precios ni etiquetas. Después de ver el último desfile de Alta Costura de Chanel y obsesionarme con el broche y el botón como complemento, me he enfrentado a abrir mi armario y preguntarme: ¿y si en vez de comprar algo nuevo transformo lo que ya tengo?
Chanel SS26
Un botón o un broche pueden parecer poca cosa. Piezas casi invisibles. En cambio, quién ha cambiado o añadido este tipo de complementos a sus looks sabe que ahí es donde ocurre la magia y nace el poder de personalizar una prenda. Ese abrigo que parecía ya viejo se vuelve especial y, de repente, una chaqueta aburrida revive con un broche de joyas, de nácar o incluso con uno bordado a mano.
Chanel SS26
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Y justo aquí es donde también entra en juego uno de esos comercios que nunca debería desaparecer: las mercerías. Las de barrio, las de estanterías infinitas, las que huelen a hilo y a paciencia y las mismas en las que alguien te pregunta lo que quieres mostrándote una amplia variedad de opciones. Cuando fui a La Crisálida (R. San Andrés 54) en A Coruña me di cuenta de que en estos pequeños templos del “hazlo tu misma” es donde descubres que la moda no siempre empieza en una pasarela, sino en el mismo lugar en el que entiendes la importancia de cuidar lo cercano y de no perder ese saber hacer.
Más de lo mismo me pasa cuando voy a Pontejos (Calle del Correo 4), la icónica mercería madrileña por excelencia. Allí no solo vas a comprar. Vas a imaginar, a tocar, a pensar. Entre cajones interminables, botones que cuentan historias y cintas que podrían pertenecer a cualquier década, el tiempo parece ir a otro ritmo, la inspiración aparece casi sin buscarla y sales con la certeza de que, a veces, el verdadero lujo no está en estrenar algo nuevo.
Además, en un momento en el que todo parece empujarnos a comprar más y más rápido, acumular prendas que apenas usamos empieza a perder sentido. Reutilizar deja de ser una lección de vida y se convierte en un gesto creativo, casi intuitivo. Un botón especial, un broche con carácter o un detalle inesperado pueden ser el twist ideal para transformar ese look de invierno — o de cualquier temporada — sin la necesidad de estrenar nada. Bajo la filosofía menos producción y más intención, quizá el verdadero lujo sea redescubrirnos a nosotras mismas a través de la moda. Porque a veces no hace falta nada más, solo empezar por un botón.
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