Casilda se casa

10 preocupaciones de novios y cómo afrontarlas, según una psicóloga

Aun teniendo las cosas clarísimas y los niveles de ilusión por las nubes, la mezcla puede ser explosiva: preparativos, expectativas, nervios, ganas y opiniones, en muchos casos, no pedidas. Y es que aunque no haya ni dos novias iguales, ni dos bodas idénticas, las preocupaciones previas pueden ser compartidas. Hablamos con Carmen Balón Aycart, psicóloga del Centro de Psicología Cristina Galbarro, sobre cómo hacer frente a estas inquietudes sin que nadie salga perjudicado.

1. Si no estoy pendiente, algo saldrá mal

«Después de organizarlo todo, puede costar dejar de supervisar. Acordad previamente quién resolverá las dudas y los imprevistos, y permitidle hacerlo a su manera», aconseja Carmen Balón. Según la experta, delegar forma parte del disfrute.

2. Todo el mundo opina sobre nuestra boda

«Poner límites puede generar culpa, pero agradecer una sugerencia no obliga a aceptarla. La frase ‘sabemos que os hace ilusión, pero hemos decidido hacerlo así’ permite expresar vuestra decisión con cariño y firmeza», asegura.

3. Debería estar más feliz

«Los preparativos conviven con el trabajo, los gastos y el cansancio cotidiano. Puedes querer casarte y sentir agobio o desear que termine la organización. Descansar y desconectar no significa tener menos ilusión».

4. ¿Y si algo sale mal?

Balón lo tiene claro, no es bueno ni necesario darle muchísimas vueltas a lo mismo. «Prever lo importante ayuda; repasar continuamente lo que podría fallar agota. Pregúntate: ‘¿Hay algo útil que pueda hacer ahora?’. Si ya existe una alternativa, puedes dejar esa cuestión aparcada aunque siga habiendo incertidumbre», explica.

5. Es nuestra boda, pero la estoy organizando solo yo

La psicóloga apuesta por repartir tareas antes de que sea demasiado tarde. Lo explica así: «Buscar, comparar y recordar plazos también es trabajo. Repartid responsabilidades completas, según vuestra disponibilidad y preferencias, para que una persona no tenga que coordinarlo todo. Hablad en pareja de la sobrecarga antes de que se convierta en un reproche».

6. Necesito que todos estén contentos

«Es comprensible querer cuidar a los invitados, pero no podéis garantizar que todo guste a todos. Atender sus necesidades no exige renunciar a vuestras preferencias. Que alguien lo hubiera hecho diferente no significa que lo hayáis hecho mal», sentencia la experta.

7. Las bodas que veo en redes tienen mucho más

Puede parecer una exageración, pero no es así. «Las redes sociales pueden hacer que siempre parezca que falta algo. Antes de añadir otro detalle, preguntaos si os hace ilusión o si estáis intentando igualar lo que habéis visto. Celebráis el amor; vuestro presupuesto no tiene que competir con el de nadie», aconseja la psicóloga sevillana.

8. Me incomoda ser el centro de atención

«No tienes que cambiar tu personalidad para casarte», afirma Balón. Para reconducir la situación la psicóloga aconseja «adaptar los votos, el baile o la entrada, o incluso prescindir de todo. Elegid lo que queréis compartir con vuestros invitados, sin obligaros a cumplir tradiciones que os hacen sentir incómodos».

9. Ojalá esa persona estuviera aquí

«La alegría puede convivir con la tristeza cuando alguien falta. Podéis recordarlo con un gesto íntimo, compartido o sin preparar ningún homenaje», recomienda Balón. «Llorar o echarlo de menos también puede formar parte de un día feliz».

10. La boda ha terminado, ¿y ahora qué?

«Después de meses de preparativos, el cambio de ritmo puede traer nostalgia, cansancio o vacío. Daos tiempo para descansar y recuperar planes cotidianos, sin exigir que la nueva etapa tenga la intensidad de la celebración. Vuestra boda no necesita seguir un manual, tampoco uno sobre cómo deberíais sentiros», puntualiza la psicóloga.

Fotos de Larissa Hofmann: Vivienne Rohner para Harper’s Bazaar Francia, agosto 2026.