Casilda se casa

La boda de Bea y José en Madrid

Bea y José se conocieron en enero de 2017 gracias a Elena (una amiga íntima en común). En marzo — cuando Elena organizó un viaje a Londres — se volvieron a ver y empezaron a salir. Ocho años después, él le pidió matrimonio durante un viaje que hicieron en Semana Santa a California. Me cuenta que han vivido de todo, que han viajado todo lo que han podido y que incluso José ha emprendido su propio proyecto de arrocería a domicilio: 120 gramos.

Bea se preparó con una bata de Baudesson que le regalaron sus amigas, dueñas y fundadoras de la marca, y un pijama de IQ Collection: «El maquillaje y el peinado me lo hizo Amparo Sánchez. Es sencillamente fabulosa y disfrutamos mucho tanto en la prueba como la mañana de la boda».

Bea llevó dos ramos: uno natural de El Taller de Lucía y otro que le regalaron unos íntimos amigos de vidrio soplado con tres margaritas de La Bermeja Vidrio.

Los zapatos eran de Ynes Suelvés.

«La única diseñadora que visité a la hora de hacer mi vestido fue Castellar. Tenía claro que tenía que ser muy cuidado y divertido, pero nunca le dije como me lo imaginaba. Me apetecía llevar algo que a ella le hiciera muchísima ilusión hacer, así que me presentó cuatro bocetos y no nos costó nada decidirnos porque ambas tuvimos claro cual de todos era EL VESTIDO. Lo combiné con un velo corto».

Bea llevó unos pendientes de Margaret, firma de joyería de dos amigas suyas de la infancia, y una pulsera y unos anillos de un amigo joyero de la familia de José.

La ceremonia tuvo lugar en la Ermita de Nuestra Señora de la Paz en La Moraleja, Alcobendas.

José se hizo el chaqué en la sastrería Miguel Vega.

Cata y Fede iban vestidos con dos conjuntos de Mamá Madejas.

La celebración fue en El Campillo: «Fue la primera y única finca que visitamos y no lo dudamos ni un segundo».

El Taller de Lucía también se encargó de las flores con una decoración muy primaveral. La papelería, el menú y el seating lo hizo a mano Almudena Clerins, prima de la novia. Además, Bea encargó a Little Catalina algunas cartas bordadas para regalar a sus amigas.

El catering fue de la Finca El Campillo.

Para el cóctel contaron con Pianobar Productions y para la fiesta con el grupo Roy Pinatel y el DJ Eloy Bustos.

«Contratamos a Bego, de Mano de Santa, para que se encargara de la organización junto a su equipo y todo salió perfecto. Mercedes Pérez hizo las fotos y The Bright Side Weddings el vídeo».