Casilda se casa

La boda de Fabiana y Alejandro en Puerto Escondido

Fabiana y Alejandro son venezolanos y se conocen de siempre. Él era mejor amigo de su primo pero, como siempre ha sido mucho más mayor, a ella nunca le interesó. Sus caminos se cruzaron con el tiempo y, desde ahí, surgió el amor.

Su boda fue en Puerto Escondido y duró tres días: «El primer día hicimos una sunset drink en el Hotel Humano de Zicatela para que la gente conociera la vibra del pueblito; el segundo día los invitados se desplazaron en vans alquiladas hasta el Hotel Escondido para una pool party y una fogata en la arena; el último día fue la ceremonia».

El maquillaje y el peinado se lo hizo Pau Olvera.

«Después de mirar 50 vestidos, mi hermana vio este en una vitrina de Alexander Mcqueen caminando por Milán y le encantó. Quería algo muy casual, que casi no pareciese un vestido de novia, y lo combiné con unos zapatos de Aquazzura».

Excepto el collar, que fue un regalo de compromiso de Alejandro, las joyas las diseñó el padre de Fabiana junto a una amiga joyera.

«El ramo fue de calas fucsias, me encantan y quería algo colorido y divertido».

«Los invitados hicieron un recorrido por todas las instalaciones de la Fundación Casa Wabi atravesando el estudio de arte del galerista Bosco Sodi hasta llegar a la playa, donde tuvo lugar la ceremonia».

La celebración también fue en la fundación de arte Casa Wabi: «Los invitados — entre ellos mis sobrinos — fueron andando desde la playa hasta el coctel de bienvenida y la cena para terminar con la fiesta enfrente de la palapa principal de la fundación».

La decoración la hizo Flor Mauli y la papelería Monogram Design & Art Studio.

El catering estuvo en manos de Casa Oaxaca y, más tarde, VB Music puso la música.

Gaby Bolivar se encargó de la fotografía y Krizia Salemi del vídeo.