La boda de Palogoca
Paloma, fotógrafa de bodas al frente de Palogoca, conoció a Juano hace diez años. Ella confiesa que todavía no era su momento, pero que como predecía (y deseaba) la vida les volvió a juntar en 2020. Seis años de noviazgo después, se dieron el sí quiero en Córdoba.
Paloma se preparó en casa con su familia con un pijama que diseñó junto a Serên Collection: «Me maquilló Teresa Trinidad Makeup. Es amiga mía y una experta en ponerte guapa de manera natural, cosa muy importante para mí ya que no suelo maquillarme mucho. De la peluquería se encargó Pablo Alcántara, única persona a la que le dejo tocar mi pelo porque tiene unas manos de oro».
«El ramo fue un guiño a Sevilla, ciudad en la que vivimos. Me lo hicieron en Concha Candela y, con muy pocas indicaciones, captaron exactamente lo que quería. Era perfecto para mí».
«Me daba mucho miedo el proceso del vestido de novia porque no tenía ni idea y aún sigo flipando en como, a la media hora de conocernos, Alejandra Oria me propuso algo que era tan yo. Sin perder elegancia, la mezcla perfecta entre tradición y masculinidad fue un vestido de lino de seda y volantes de organza que combiné con una camisa de gasa por encima».
Paloma llevó el perfume For Her Eau de Parfum de Narciso Rodríguez, una fragancia muy floral.
Los zapatos eran de Ynes Suelves: «Jamás he durado tanto con unos tacones puestos».
«La joya de la corona fue el velo bordado, enganchado en el pelo a la pulsera de pedida de mi abuela». Paloma también llevó dos anillos, uno con el que Juano le pidió matrimonio y diseñó junto a Romu y otro que le regaló su testigo de M de Paulet. Los pendientes se los regaló su suegro en la pedida y en los puños de la camisa llevaba unos gemelos de su padre.
Las niñas fueron vestidas de Mimaandme con unas toquillas tejidas por la madre de Paloma.
La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de San Francisco: «De la decoración floral se encargó Andaluflor. Quería guirnaldas en la puerta — algo muy verde, orgánico y nada estructurado — y lo hicieron aún más bonito de lo que podía imaginar».
«La boda giró en torno al Domingo de Ramos, día en el que Juano me pidió matrimonio. Siendo Cuaresma también quisimos que hubiera incienso y algunas marchas durante la celebración. De la música se encargó Sweet Pomelo y todo el mundo nos dio la enhorabuena por hacer una misa tan emotiva y natural».
La celebración fue en Torre de la Barca: «Es un lugar precioso al que voy millones de veces a trabajar. Mi condición para casarme allí era ser consciente de que, si hacía mal día, este sitio me ofrecía un plan B, C y D».
Rafa Cuevas, de Bodegas Campos, se encargó de la decoración junto a Festivales del Sur. Todo el arte floral corrió a cargo de D-Pleis y la papelería — invitaciones, minutas y meseros — la hizo Sarlam. Como Paloma va a cerámica, los meses previos al gran día se encargó de hacer, pintar y escribir todos los nombres para el seating en forma de platos.
El catering también corrió a cargo de Bodegas Campos: «El proceso con ellos fue un gustazo, para mí son familia y se portaron como tal. En el cóctel mi hermano nos sorprendió cantándonos dos canciones y, respecto al servicio y a la comida, muchísima gente nos dijo que fueron impecables».
«Quisimos pasar el primer rato de la barra libre al aire libre, donde abrimos el baile y bailamos sin parar con Soniquete Power. Luego pasamos dentro y Kat Music nos hizo un montaje increíble para que nadie quisiera irse con Adri Muñoz a los mandos».
«Por último y no menos importante, quisimos confiar nuestro recuerdo a Laguna Santa para el vídeo y a Mercedes Pérez para las fotos. Ella y su compañera Elena me enseñaron y ayudaron cuando empecé a dedicarme a la fotografía. Además, todo el día de principio a fin fue coordinado por María y su equipo de Mi boda con Mía. Me facilita siempre el trabajo y, ahora como novia, he podido comprobar de primera mano lo necesario que es su papel».