Casilda se casa

La boda de Gabriela e Ignacio en el Lago di Como II

Los novios llegaron a Villa Balbiano en barco mientras sonaba la canción Love is in the air. Gabriela preparó la selección de música que sonó en directo gracias al grupo de Blunotte Eventi.

La villa no es un sitio preparado para bodas «por lo que toda la logística era una locura». Pero gracias a la organización y gestión por parte de las wedding planners de Bespoke Unique Weddings, «que tenían en cuenta hasta el último detalle, todo salió perfecto. Estaban disponibles a todas horas, son súper trabajadoras y encantadoras. Además, contaban con muy buenos proveedores, como el equipo de producción de G&G que se ocupó de toda la logística durante los tres días; las flores; el catering…», asegura Gabriela.

De la decoración y elección de todos los materiales se ocupó Gabriela «me encanta todo ese tema». Buscaban «que fuese una boda sencilla (aunque el sitio no lo sea tanto), con decoración muy natural, mesas largas, no hicimos baile… todo un poco más informal, pero con muchos detalles para que fuese bonito y especial. Hubo muchas sorpresas que no había contado a nadie, ni siquiera a mis padres».

El catering de la boda y el brunch del día siguiente lo sirvió Sunlake Catering y Mami Louise se encargó de los postres, la tarta y demás dulces de ambos días.

Al dedicarse al mundo de la hostelería, «me curré mucho todo el tema de la comida». Organizaron un cocktail muy largo con muchos canapés (algunos diseñados por la novia);  mesas de quesos, focaccia y cosas típicas de allí, además de jamón ibérico; un puesto de ostras y otro en el que preparaban burrata y mozzarella di bufala en directo.

Alquilaron una vajilla y cristalería concreta; las flores eran de Rattiflora; las servilletas y los runners hechos a mano eran de Fati Amor; papelería de Lucía, de De Pluma y Letras; prepararon mini botellas de limoncello para regalar a los invitados…

Para la entrada en la comida eleigieron Baby I´m yours (Breakbot). Y Grabriela repartió el ramo entre su madre y la de Ignacio.

«Pusimos vieiras de primero y pasta como plato principal, ya que me parecía que tenía todo el sentido al estar en Italia», asegura Gabriela.

El buffet de postres lo montaron al momento, con la canción de Willy Wonka de Charlie y la Fábrica de Chocolate. «Iban llegando todos los camareros en fila con las tartas y los dulces y los colocaban en las mesas».

Para las copas, pusieron barras temáticas de de Vodka SourPisco Sour y Moscow Mule. En la recena, colocaron unos carricoches antiguos con horno de leña en los que hacían pizzas al momento. También pasaban unas cazuelas de risotto de setas y trufa y otro de calabaza y gorgonzola.

A las 22:00 había fuegos artificiales desde el lago y, después, siguió la fiesta dentro, en el salón principal de la villa, donde habían montado otras barras y otro equipo de música para el Dj.

«Nuestros amigos no se querían ir, pero al día siguiente teníamos el brunch y ya era tardísimo, así que no podíamos alargar más… Nos lo pasamos genial, fue un fiestón». El Dj fue Miki Strello.

Todas las fotos son de Alejandra Ortiz y el vídeo de  The Bright Side Weddings.