Los novios se vieron por primera vez en una fiesta en casa de una íntima amiga en común. Después siguieron haciendo planes y disfrutando de Mallorca juntos, isla que se ha convertido en un sitio muy especial para los dos. Siete años después, dos días después de que se presentará al MIR, Ignacio le pidió matrimonio y decidieron celebrar la boda en Mallorca.

«Hablar de nuestra boda sin hablar de la Wedding Planner, Lara Fraire, es imposible. Captó a la perfección lo que queríamos desde el principio y nos ayudó a que todo estuviera impecable y disfrutaramos tranquilos del proceso y del día de la boda. Nos acompañó en absolutamente todo y nos aconsejó siempre con cariño, dando lo mejor de ella. Es la mejor para organizar una boda en Mallorca sin ninguna duda» explica la novia. 

La novia se maquilló con Sandra Torrero y en cuanto al peinado, lució un moño con accesorios especiales para el pelo. «Me encantó el resultado». 

Apostó por Navascues donde realizaron un mono que daba forma a su vestido, cómodo que le permitiera bailar y disfrutar. «La tela de la falda nos costó un poco más, hasta que Cristina sacó una tela antigua que tenía guardada y fue un sí sin ninguna duda. No dudaría en volver a elegirles, nunca pensé que me podría sentir tan cómoda y tan “yo misma” llevando un vestido de novia» explica la novia.

El traje de Ignacio se lo hizó en Sastrería Serna.

Alejandra le regaló un pañuelo bordado para el chaqué con un patito (anécdota por la cual empezaron a hablar), una palmera de cera del valle del cocora (viaje que hiceron nada mas prometerse) y la fecha de la boda. Lo hizo Sara de Perenne.

La ceremonia se celebró en la parroquia de Santa María del Camí. Tocaron Enclave gospel. En un momento se vieron sorprendidos por el hermano de uno de sus amigos, que es pianista, «Fue uno de los momentos más auténticos y más emocionantes de la boda». 

Tanto el ramo como la decoración de toda la boda fue de la floristería Es Brot.

Para la ceremonía, llevó unos pendientes antiguos en forma de libélula de la joyería Vendôme y unos broches antiguos que se puso a ambos lados del moño. «También llevaba el anillo con el que Ignacio me pidió matrimonio y un solitario, regalo de mi pedida y ambos muy especiales  por su significado para mí y para la familia de Ignacio» nos indica la novia. 

«Salimos de la Iglesia en el Mehari de la familia de Ignacio, que decoramos con latas de Mahou arrastrando por el suelo. Llevamos una neverita con cerveza para brindar en el primer momento que tuvimos a solas al salir del pueblo» nos cuenta la novia. 

La celebración fue en Biniagual, un pueblecito hecho bodega. En cuanto a la decoración, lo diseñó todo Lara Fraire, la wedding planner y lo ejecutó el equipo de Es Brot.

Monkey Doo tocó y animaba a todos.

Durante el aperitivo hubo un puesto de Frida Kahlo con diademas de flores naturales, un llaut en la parte del pescado y una decoración espectacular hecha con cajas antiguas y latas de conservas para la cervecería-vermutería madrileña. 

Al seating plan le querían dar un toque más rústico y decidieron hacerlo en sacos llenos de verduras, hortalizas, flores y producto mallorquín.

Para evitar el momento servilletas decidieron poner los nombres de los invitados en panderetas colgadas de las sillas y así animarles. La pandereta de Alejandra la pintó su hermana pequeña con detalles de la boda y sobre su historia con Igna. Entraron a golpe de pandereta con la canción Sarà perché ti amo.

El catering fue con Dani de El Jardín. El menú fueron platos típicos de la isla y de recena ensaimadas y macarrones con chorizo. «La comida quedó espectacular con platos más que rebañados de principio a fin».

Sorprendieron a Alejandra con Taburete, Igna y sus familias lo organizaron.  «Fue el primer concierto al que fuimos juntos y me hizo mucha ilusión. Todos los invitados lo dieron todo en la pista y en el escenario. El concierto fue alucinante».

El DJ fue Borja Vallarino del equipo de Mickey Pavon. «La canción que bailamos con nuestros padres la eligió mi padre, una canción de Michael Bubble muy especial para él. En cuanto a nuestro baile, creo que fue la parte que mas nos costo decidir, queriamos algo bonito pero divertido, pasarlo bien y disfrutar juntos. Un día nos pusimos una playlist de Dean Martin y dimos con esta cancion “That’s Amore” supimos casi en el momento que sería esa. Nos lo pasamos como enanos y nos dio igual bailar bien, mal o regular».

Para el baile llevó una combinación de estrellas de Suma Cruz.

Las fotos las hicieron en ambos formatos, analógica y digital con A Film Love

El video lo realizó Fiml Tribe