A Lidia y Carlos les presentó una amiga de la infancia de la novia que veraneaba con él en Cádiz. «El primer día que nos conocimos Carlos me dijo que nos casaríamos, yo pensé que vaya forma de ligar, pero me hizo gracia. Empezamos a salir pocos meses después y nos prometimos a los 3 años, en junio de 2021. Nos casamos en noviembre porque a mí siempre me han gustado las bodas de invierno y además nos encajaba mejor con el trabajo de Carlos».

Eva Escolano fue la encargada del maquillaje y el pelo de la novia y su madre. «No suelo maquillarme a diario y temía un poco verme rara. El peinado fue una coleta baja que luego me solté en un semi recogido cuando me cambié de vestido. Eva me transmitió muchísima paz, repetiría con ella sin dudarlo.

Los dos vestidos son de Mónica Calles. «Ha tenido una paciencia infinita, admito que fui un poco difícil, no sabía bien lo que quería y lo fuimos descubriendo juntas. Después de algunos cambios, el resultado fue un abrigo con escote off shoulder de terciopelo rayado de seda. Tenía un aire medieval que me encanta, las mangas eran abiertas desde el codo y con un interior de bambula plisada» me cuenta.

Lidia llevó el anillo de compromiso de Rabat y como detalle especial pendientes y gargantilla riviere que me regaló Carlos por nuestra pedida. He tenido la suerte de vivir en Córdoba durante mi infancia, donde hay mucha artesanía de joyas, y me hacía ilusión llevar a la boda un trocito de ahí, son de Luque Joyeros«.

El ramo fue un regalo de su tía, que trabaja en Elena Suárez. «Fui una tarde a la tienda de la calle Silvano y junto con Elena lo hicimos entre las tres. Yo tenía claro que me apetecía algo otoñal, las flores y colores de esta temporada me encantan».

Se casaron en la Catedral de Jerez por la cercanía que tenía con la bodega donde eligieron celebrarlo. «Vicente, el sacristán, nos hizo todo muy fácil, nos divertimos mucho ensayando. La decoración floral de la puerta me dejó sin palabras cuando llegué con mi padre. La ceremonia fue preciosa la verdad» me cuenta.

Carlos decidió ir a juego con su padre, ambos en chaqué con las tres piezas en gris oscuro, de Absolute Bespoke. Se decidió por una corbata burdeos que le regalo el hermano de la novia de Lander Urquijo y zapatos de Crockett & Jones que le regaló uno de sus mejores amigos. También llevó un pañuelo bordado que le regaló su hermana.

«Decidimos casarnos en el sur porque es lo que nos une, aunque los dos seamos de Madrid tenemos un vínculo especial con Andalucía. Jerez es una ciudad a la cual tenemos mucho apego y es perfecta para una boda en invierno. La bodega González Byass fue el sitio que elegimos porque nos parece preciosa y acogedora» me confiesa Lidia.

Toda la decoración fue idea de Colorín y Florenea: «Al igual que con el ramo, tenía ganas de un estilo otoñal, con menos flor y más verde y tonos tierra, pero sobre todo que fuera un poco diferente a lo que había visto antes. Superaron todas mis expectativas.»

El catering era La Buganvilia: «Disfrutamos mucho de la prueba de menú, y aunque es cierto que los novios no tienen mucha oportunidad de probar bocado, la gente nos comentó que les encantó».

«Para el aperitivo contamos con Potato Head, recomendación de Eva Colorín, otra de las cosas en las que confiamos en ella a ciegas y fue un éxito. A mí me encanta el jazz y nos pareció buena idea, además nos recordaba a un viaje que hicimos a NY» me dice Lidia

Toda la papelería corrió a cargo de El Tintero. «Nos hicieron un par de acuarelas que incluimos en las invitaciones y misales que quedaron increíbles, son unas cracks».

Lidia se cambió de vestido, también de Mónica Calles, antes del baile con su padre: «El segundo era casi más favorito que el primero y ya es difícil jaja. Era falda de satén, y el cuerpo estaba formado con un mantoncillo antiguo verde agua y una pieza hecha a mano tipo mohair».

Abrieron el baile con No puedo quitar mis ojos de ti en la versión de Alba Molina. Después, Carlos le preparó una sorpresa con Taburete. «Mi cara cuando lo dijeron por el altavoz tuvo que ser de foto, no me lo esperaba para nada. Tocaron también algunas canciones junto con nuestros amigos Marcos y Jaime Soto del grupo Mi Hermano y Yo. Adri Lozano y Ardiya fueron los encargados de poner a todo el mundo a bailar hasta el final» recuerda.

Contaron con la ayuda de Eva Colorín para la organización de la boda: «Tanto ella como todo su equipo es increíble el trabajo que hacen y gran parte de él no se ve hasta el día de la boda. Ahí es cuando fuimos conscientes de todos los meses de trabajo que conlleva. De verdad, volveríamos a escogerles mil y una veces».

Fotógrafía: Mónica Ortega y su equipo.

Video: Pilar de Limón y Sal.