Todos los que somos seguidores de Katarina Grey la conocemos por salirse de lo establecido y divertirse a la hora de crear vestidos de novia. Además de diseñar trajes a medida, también tiene vestidos súper especiales en su colección prêt à porter que ya os he podido presentar antes. En todos sus diseños se aprecia perfectamente su identidad con pinceladas de modernidad, que me encanta. Hace unas semanas pude ver las fotos de su boda, y tenía que compartirla con vosotras.

Katarina y Juanjo se conocieron en un internado en Suiza, a los 14 años y desde entonces nunca perdieron el contacto. «Nuestra comunicación fue evolucionando con la tecnología: primero eran cartas y mails, luego sms, blackberry’s y por fin Whatsapp. Hablábamos cada tres meses más o menos, y hace cuatro años decidimos vernos en persona a ver qué pasaba. Pasó que nos enamoramos y el resto es historia». 

Para maquillarse contó con Dan Avilan y para peinarse con Octavio Leon. «Trabajan en las mejores editoriales de Mexico y USA, ¡y además son lo más! Me daba miedo el maquillaje porque nunca me pongo nada y Dan me dejó súper natural, con la piel perfecta. Para el pelo me apetecía brillar todo el día, así que Octavio encontró la manera de ponerme cristales en el pelo que quedara natural».

Para el primer vestido eligió unas sandalias de Arielle Baron, una diseñadora que estudió en Parsons NY con Katarina.

Katarina se hizo el vestido ella misma: «Me costó muchísimo decidirme porque me cuesta mucho diseñar para mí».

El primer vestido lo hicieron en el Atelier, y estaba compuesto por un vestido en crêpe de chine, de seda 100%, que lavaron con piedras y trataron específicamente para que tuviese un tacto casi aterciopelado. «Solo la falda tenía 22 metros de tela y nada de forro, porque me gusta esa translucidez del crêpe«.

Encima llevaba un chaleco en organza de seda bordado por Vic, de Byluneville. «La verdad es que este año ha sido una locura de trabajo y casi no tuve tiempo de pararme a pensar en mi vestido. Lo único que tenía claro es que quería llevar un chaleco bordado por Vic. Siempre he pensado que Juanjo y yo estábamos predestinados y que nuestra historia – como dicen en USA –, It was written in the stars. Como me gustan tanto las estrellas, las galaxias y constelaciones, le pedí a Vic que las bordara con ese significado».

«Las joyas eran una mezcla de piezas familiares antiguas, y los anillos de compromiso y casados que me hicieron en Soler Cabot, en Barcelona» cuenta. 

Se casaron oficialmente unos días antes con la familia más cercana, por lo que no hicieron ceremonia, sino que invitaron a todos directamente a un aperitivo.

Juanjo llevaba un traje de Scalpers hecho a medida en Madrid con cashmere de Loro Piana

La celebración fue en Prim, un edificio antiguo en México que se usa para exposiciones de arte, eventos y, además, tiene una lanzadera para mujeres emprendedoras. «Es ahí mismo donde voy a abrir mi nuevo Atelier de Ciudad de México. Hay muchísimos proyectos liderados por mujeres allí, y me siento muy orgullosa de que me hayan acogido tan bien» me confiesa.

«A mí me apetecía muchísimo un grupo de pop-rock español pero era un lío traerlos hasta México. Un día, vi a Santiago Miquela en Instagram, contacté con él y en menos de un mes, él y su pedazo de grupo, se aprendieron todas nuestras canciones favoritas para tocarlas» me cuenta.

Del catering se encargó Astryd, de Les Croissants, en Mexico. «En cuanto empezó la fiesta pusieron puestos de tacos, churros y mogollón de cosas mexicanas buenísimas».

La decoración corrió a cargo de Ale Ramirez de Planta DB. «Ella no hace bodas pero, por suerte, hizo una excepción para nuestra fiesta. Como nos casábamos la semana de muertos, lo decoró todo con Cempazutchil, la flor típica del día de muertos, flor de cerebro y más de 2000 velas. Me apetecía algo muy tradicional mexicano y lo conseguimos».

«Obviamente siendo Mexico tuvimos un grupo de mariachis buenísimos que aparecieron durante el postre. Fueron todo un éxito y le pusieron el pelo de punta a todo el mundo con sus rancheras. JuanJo y yo bailamos Si nos dejan en el coro de mariachis».

Para la fiesta, la novia se cambio y se puso un vestido lencero midi de su firma Katarina Grey, con un sobrevestido de Paco Rabanne que me flipó y compré el mismo día que lo ví hace un año. Pesaba 15 kilos, ¡pero con un tequila ni se notaban!» Con este segundo vestido primero se puso unas sandalias espejo de Prada, y para terminar la noche unos botines de Givenchy que suele usar a diario en invierno.

Después contaron con el dj Alonso Rivero para no parar de bailar en toda la noche.

Las fotos son de Carlos de NousNous.