María y Rafa se conocieron hace mucho por amigos en común, pero fue hace 4 años cuando, por insistencia de una amiga suya, empezaron a quedar, y en abril de este año le pidió que se casara con él.

Peter, peluquero de Aveda, le hizo un moño bajo, parecido al que suele llevar a diario, y Bibi Redondo, de Bobbi Brown, la maquilló.

Para prepararse, María se puso un camisón y bata de Galanthya, con unas mangas que me encantan.

El vestido se lo hizo Flor Fuertes. «Desde la primera vez que fui a verla supe que me lo iba a hacer ella, aunque no tenía ni idea de cómo lo quería. El resultado final no puede gustarme más. Además, todas mis amigas coinciden en que no puede ser más yo, ¡y eso es justo lo que buscaba!» dice.

Para ese día María eligió los pendientes que le regalaron sus amigas de Pilar de la Vega, el anillo de la pedida, de la misma firma, y una pulsera antigua de su madre.

Los zapatos los encontró unas semanas antes de la boda en Mint&Rose

Del ramo y todas flores se encargó Jimena, de Marengo. «El lazo que llevaba lo bordó mi amiga Mar Romero con una medalla de la Virgen de mi colegio. Es una monada todo lo que hace».

El chaqué de Rafa era de Knack Men. Los gemelos se los regaló María en Reyes del año pasado, y el reloj Rolex de la pedida.

Los niños iban vestidos con unos diseños pensados entre la novia y una amiga con una tela de flores que compró María hace unos años en el mercado de las pulgas de París con su madre «Nos los hizo Mabi, una costurera de toda la vida que cose muy bien».

Se casaron en la Ermita de Aravaca, muy cerca de la finca donde luego lo celebraron. «Marta O’Connor nos ayudó a ponerla bonita con telas y alfombras antiguas».

«Nos fuimos en mi coche hasta La Gaivota» la finca donde lo celebraron. El seating plan fue organizado por su amiga y socia Casilda, de Balsac Studio: «Montó un bodegón precioso con cuencos y fuentes de Balsac«.

De la papelería se encargó la novia con A Reynolds, la empresa de su madre: «Hicimos los misales, minutas y meseros. Fue un planazo hacerlo juntas».

«Estaba todo precioso, con mil velas y flores otoñales» me cuenta de la decoración.

«Isabel Maestre, fue una de las mejores elecciones sin duda. Todo el mundo comió fenomenal y nos hicieron sentir como en casa en todo momento» me dice.

«El primer baile fue con mi padre con la canción Il Mondo, de la película de About time«.

La música de la fiesta corrió a cargo de Gilcasound. «Conocí a Diego y Felipe en el confinamiento, porque somos vecinos. Diego se encargó de animarnos poniendo música todos los días a las 8 de la tarde, por eso teníamos claro que ellos tenían que pinchar en este día tan importante para nosotros» me cuenta.

Las fotos son de Plata.forma.

El video de Bonus Studio.