Recuerdo un vestido de Oscar de la Renta con un tejido de guipur de grandes proporciones que una novia llamada Beatriz modificó en Navascués para llevar el día de su boda. Desde entonces ese tejido ha sido una de mis razones preferidas a la hora de enamorarme de un vestido. Veo guipur e inevitablemente me gusta.  Junto con el terciopelo ha sido uno de los tejidos favoritos de la última colección de Alexander McQueen, prefall 2013. Un canto a la sobriedad monacal, marcada por cuatro de mis palabras favoritas: terciopelo, capa, guipur y negro.