Como anuncié en el post anterior, tengo el gusto de enseñaros una boda muy especial por ser absolutamente personal y cargada de detalles geniales. Es la boda de Aníbal Hernández, que forma parte del estudio de diseño La Camorra  y es integrante del grupo de música Juanita y los Feos , con María Blanco, la dueña de la tienda de niños que hay en la calle Velarde, en Malasaña, llamada ¡Glück!.

Fue una boda en la que los amigos de los novios tuvieron una parte muy importante, ya que la mayoría se dedican a negocios bonitos:  la diseñadora Sara Lasry su taller fue fotografiado por Vogue.es–les hizo las alianzas, las invitaciones las diseñó Ana Camus, jefa de maqueta de la revista Yo Dona, y fueron impresas por Familia Plómez. De la música se encargó Ángel, el socio de Anibal de La Camorra y bajista de Juanita y los feos, junto con Adolfo, el batería del grupo. Además un buen grupo de amigos se trasladó todo el fin de semana al lugar de la celebración para organizar junto a los novios el evento, una idea que no me puede resultar más perfecta.

Alquilaron El Palacio de Hoyuelos, una casa rural del siglo XV reformada, sin cobertura de móvil, con pavos reales y gatos sueltos que se incluían en la fiesta con toda naturalidad.  El sábado por la mañana todos los amigos ayudaron en la preparación, se levantaron pronto y mientras unos se encargaban de cuidar y arreglar a los niños, otros preparaban el sonido,  ponían telas en las balas de paja para la ceremonia, limpiaban el jardín, colocaban banderolas, pizarritas con mensajes, le ponían lazos a las macetas, colocaban las galletas decoradas, mesas de dulces y salados…  un plan casi tan divertido como la boda.

El vestido de la novia era de la tienda El tocador Vintage. En el pelo llevaba una diadema que también llevó su bisabuela el día de su boda, una especie de reproducción en cera de la flor del azahar. Los zapatos eran de Valentino y se los prestó una amiga, un detalle que me encanta. Aníbal, por su parte, iba entero de García Madrid, excepto la pajarita que era de Peseta.

Las niñas que acompañaron a la novia eran sus hijas Manuela y Rita, su sobrina Paula y la hija de una amiga, Cloe, y todas iban vestidas de una firma que se llama I love gorgeous,  que puede adquirirse online.

La ceremonia fue muy sencilla pero cargada de detalles, sonaron las canciones Satellites of Love de Lou Reed cuando entró la novia y en el sí quiero Wouldn’t it be nice de los Beach Boys. Ella leyó la poesía de Pedro Salinas que ya os enseñé y Aníbal, por su parte, (una sorpresa auténtica porque es terriblemente tímido) salió con el resto de su grupo cargados con ukeleles, una guitarra española  y una pequeña caja de batería, y cantó una versión de la canción Lydia de Jonathan Richmann, pero en lugar de decir Lydia decían «María» e hicieron una versión en español.

Del catering se encargó la empresa Miss Costillas,  que preparó una comida tipo cóctel del estilo sencillo que querían los novios. Encargaron unas galletitas a Mirándola, una chica de Barcelona que hace maravillas.

El fotógrafo fue Juan Pérez, que ya había trabajado con La Camorra haciendo las fotos para el primer disco del grupo Los Vaccines. Como me dicen María y Aníbal: «A parte de ser un grandísimo fotógrafo, es una excelente persona, y nos hizo mucha ilusión que quisiera hacernos las fotos de la boda». Con frases así se entiende por qué a María y Aníbal, les rodea la buena gente.