Después del éxito que tuvo la última entrega de consejos de matrimonio, ya era hora de volver preguntar a parejas cuales consideran que están siendo las claves en el éxito de su matrimonio. Desde ya les doy las gracias por abrirme su corazón para inspirar a otras parejas con sus anécdotas o simplemente, entreteneros. Espero que disfrutéis con las palabras de Pelayo Martín, Margarita de EsFascinante, Carlos Fesser, Casilda Finat, y Eva Serrano.

Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi por Ron Galella en Getty Images.

Pelayo Martín de Plata.forma casado con Carmen desde hace 1 año

«Carmen y yo comenzamos nuestra relación casi directamente a distancia tras unas semanas conociéndonos. Yo estaba en un viaje descubriendo mundo y había venido a Madrid para la boda de mi hermano. Creo que el hecho de empezar nuestra relación así nos dio mucha fortaleza y sobre todo dejó claro lo que queríamos: estar juntos. Después de 6 años de relación y uno de casados no creo estar en condiciones de dar muchos consejos, me siento como un cura aconsejando a los novios, inexperto pero con convicción. 

Con tan poca experiencia a nuestras espaldas solo puedo decir lo que nos funciona a nosotros, que se puede resumir en: 

-Tener claro lo que esperamos de la vida: aunque juguemos a los euromillones saber que la vida consiste en crecer como familia e intentar disfrutar del día a día. Si vives esperando ‘agosto’ se te hace todo cuesta arriba. En mi caso trabajo casi todos los sábados del año haciendo fotos de bodas por eso para nosotros, un domingo de sushi y peli en casa es un planazo.

-Me considero un poco payaso y siempre disfruto haciendo reír a Carmen. Me parece muy importante que una pareja se ría juntos y que sepa por lo que vale la pena pelear y por lo que no. Nosotros tenemos la suerte de habernos peleado muy poco y de ser personas parecidas.

-Como aspecto a mejorar (creo que también aplica a muchas parejas) me gustaría reducir el tiempo que le dedicamos al teléfono, es una pena que siempre lo tengamos en la mano listo para distraernos de todo. Muchas veces no nos deja disfrutar de lo que hacemos al 100% ¿Cuántas veces miro el teléfono mientras veo una película en casa? Es algo que odio e intento cambiar.

-Pasear, es de las cosas que más disfruto, me gusta bajar con Carmen por nuestro barrio al terminar de trabajar. Me parece el momento perfecto para hablar, charlar sobre nuestro día y si rematamos con una cerveza bien fría, inmejorable.

-Tener muchas ganas de todo, juntos».

Carlos L. Fesser de Bonus Studio y Gabrielle Vivanco. 4 años casados.

«No pierdas la inocencia, aunque no puedas parar dos males: el tiempo y las facturas. Si volviera a atrás, le seguiría escribiendo las mismas canciones, aunque ahora me confiese lo bochornosas que le resultaban.

Creo que el éxito está en algún lugar entre mantenerse naif y ser tú mismo sin interferir en la personalidad del otro. Digo naif porque me refiero a perseguir la inocencia original; cuando hay más sorpresas, ilusión y actitud. No perdería de vista el cartel de Llegadas en el aeropuerto; no dejaría la casa sin vino y desde luego aprovecharía la mínima oportunidad para bailar otra vez... You can’t start a fire,

… Worryin’ about your little world fallin’ apart
Even if we’re just dancin’ in the dark
Even if we’re just dancin’ in the dark
Even if we’re just dancin’ in the dark
Even if we’re just dancin’ in the dark

John Malkovich y Uma Thurman en la grabación de «Dangerous Liaisons» 1988.

Casilda Finat de Casilda Finat Joyas y Álvaro. 8 años casados.

«Mi Álvaro y yo llevamos 12 años juntos. Nos conocimos en una boda en Sevilla un 9 de abril (Santa Casilda) y desde que le vi, sentí que me iba a casar con él. Todavía me acuerdo cómo me dio un vuelco el corazón cuando llegó a mi mesa y me saludó. Pensé, este bombón tiene algo especial. Y me dediqué a contarle a mis amigos el resto de la boda que me había enamorado. Muy discreta yo.

Nuestro noviazgo fue bonito y pacífico, con alguna que otra locurita por mi parte que mi santo marido siempre supo gestionar muy bien. La verdad que es experto en apaciguarme.

Con el tiempo las mariposas desaparecen pero queda algo mucho más sólido: el amor. Como dice alguien que considero muy sabio: es importante distinguir entre enamoramiento (lo que se siente esos primeros tiempos) y amor. El amor debe verse como una elección voluntaria, como una decisión, para que crezca y vaya a más. El enamoramiento es una enajenación mental transitoria que de durar eternamente acabaríamos en un psiquiátrico. Imagínate con ataques de nervios cada vez que te escribe o le vas a ver el resto de tu vida. Sería verdaderamente malsano.

Nuestro matrimonio no siempre ha sido un camino de rosas. Y creo que el que diga que el suyo sí, miente. Pero poniendo a Dios en medio de nuestras decisiones y pidiéndole ayuda (no hay nadie más interesado que Él en velar por el éxito de las familias) y teniendo claro que superar obstáculos nos hace más fuertes, todo sale adelante y el amor es cada vez más grande y sólido.

Recuerda decirle mucho a tu marido lo importante que es para ti y cuánto le quieres, incluso esas épocas en que no lo sientes tanto. También guarda ratitos para estar solos los dos. Siempre di gracias, por favor y perdón. Y siempre mucho respeto. No hay que dar las cosas por hecho. Y nunca irse a la cama enfadado. Hacer las bolas más grandes por orgullo, es muy peligroso. La paciencia también es la clave de éxito, pues muchas veces tendemos a pensar que es el otro el que lo hace todo mal, sin reparar en que nosotros tampoco somos perfectos. Y por último, un error que cometía yo al principio, es guardarme las cosas y no hablarlas por miedo a ser una pesada. Creo que es mejor una discusión (siempre desde el respeto) para dejar claro lo que sientes, que irte guardando cosas, porque volvemos a lo de las bolas peligrosas. Según mi amiga Cris, las peleas son el cemento del matrimonio. Esto me hizo mucha gracia».

Lauren Bacall y Humphrey Bogart en Getty Images.

Eva Serrano, editora del Círculo de Tiza y Javier 25 años casados

«Soy una casada reincidente con dos bodas a las espaldas. De la segunda hace ya 25 años, pero jamás celebraré las bodas de plata porque me horrorizan las efemérides, que incluyen cumpleaños, aniversarios de boda, San Valentín, Día de la Madre y todo lo que media entre el 22 de diciembre y el 7 de enero.

De lo anterior se deduce que no soy detallista, aunque en justa proporcionalidad, tampoco espero que lo sean conmigo.  Esta fobia a las celebraciones me hace parecer algo rara a ojos de mi familia  y sobre todo de varias amigas que amenazarían con divorcios contenciosos si no llegan flores,  paquetes con lazo o reservas en restaurantes caros en cualquiera de esos días. Por suerte, mi marido es igual, o puede que no, pero se ha resignado a aceptarme tal cual.

Vivir durante 25 años con un señor que no es nada tuyo, es decir, que lo encontraste en la calle igual que él a ti, hoy es algo así como un un milagro, habida cuenta además que hombres y mujeres somos seres más o menos incompatibles.  Cuál será el secreto para que sigamos haciendo declaración conjunta de la renta, hayamos casado ya a cuatro hijos de distintas camadas y estemos esperando el quinto nieto, es algo que me pregunto muchas veces.  La respuesta no la sé del todo, aunque asumo que haber encontrado a un hombre con sentido del humor e ironía tiene mucho que ver.   Estas dos condiciones implican inteligencia, educación, resistencia al drama, arrojo ante los  planes imposibles y cierta condescendencia hacia los errores ajenos.  Supone además asumir que con los años cambian muchas cosas, además de los cuerpos, las aspiraciones y los deseos.  Pero cambiar no significa desechar, sino transformar y hacerlo de manera natural, sin demasiado intercambio emocional, sin terapia de pareja ni excesivas crisis existenciales. Entender que en el camino se pierden muchas cosas y procurar ir encontrado otras, no por menos brillantes, menos valiosas. 

La inteligencia que ampara al buen humor entiende también que la independencia propia y la del otro es una forma de respeto, una demostración de amor a largo plazo. Es una declaración implícita de que no estoy contigo porque lo necesite, sino porque quiero y que quiero que crezcas y descubras y te equivoques y te rehagas, sabiendo que cuentas conmigo pero no que serías incapaz de hacerlo sin mí. No hay que compartirlo todo, ni saberlo todo, ni ocupar todo el espacio del otro.  Querer ser padre/madre, amante, amigo, compañero y confidente, todo en uno y todo el tiempo es, para mí, un camino directo hacia el desguace de las ilusiones rotas. Asumir que una sola persona no puede ser el único proveedor de felicidad, sino que el trabajo, las aficiones, los amigos de cada cual ocupan un tiempo y un espacio que no se puede invadir, me parece esencial para no salir huyendo del hogar-dulce-hogar. Y mantenerse en forma, oler bien, ser ordenado, saber escuchar, saber contar, tener un buen despertar, reconocerse sin hablar, buscar en la piel del otro un reflejo de la propia, con su esplendor y con sus arrugas; todo eso, viene después, o a la vez, no sé. Parafraseando a Jack Lemon en ‘Con faldas y a lo loco’: Nadie es perfecto. Y yo añadiría: Menos mal».

Francine Canovas y Alain Delon en Pinterest.

Margarita Ruyra de Andrade de Es Fascinante e Ignacio. 34 años casados.

«El matrimonio es una vocación que implica construir un proyecto de vida único y original. Esto significa hacer crecer en el tiempo la alianza de una pareja y su descendencia en una misión común. Es una aventura con mucho trabajo, constancia, voluntad y generosidad.

La pertenencia a una familia es la principal seña de identidad y presencia en la sociedad. Los valores pensados y consensuados por la pareja son la base de la nueva identidad del núcleo familiar. Cada familia es por tanto única e irrepetible, y es la fuerza y unión de la pareja la que lo hace posible

Un buen matrimonio es un éxito en la vida y solo lo entiendo dando y dando sin límites. Es fundamental también avanzar y crecer juntos humana e intelectualmente. Y siempre la admiración, la guinda del pastel».

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