El pasado 23 de julio tuvo lugar una boda muy especial en Cantabria, la de Casilda y Eduardo. Cuando vi alguna foto en Instagram, no dudé en ponerme en contacto con la novia. Aparte de las fotos, me contó muy ilusionada su historia de amor y los detalles del día más especial de su vida. Eduardo y Casilda se conocieron por amigos en común y ni la distancia pudo evitar lo inevitable, que se enamoraran. «Coincidimos en un plan de campo de su amigo Andrés en el que nos pasamos el día y la noche juntos riéndonos. Nunca había estado tan cómoda con alguien en tan poco tiempo».

«Nunca había pensado como quería que fuera exactamente mi vestido, pero lo que sí que tenía claro, es que tenía que ir con capa». Desde pequeña, las capas son una prenda que no pueden faltar en su armario y la diseñadora Flor Fuertes fue la encargada de preparar la capa más especial de su vida. «Le lleve una caja de encajes antiguos rescatados del trastero de mi abuela, que queríamos meterlos en el vestido y Flor nos propuso abrir tres quillas donde asomaran los encajes, finalmente no cuadraron, pero me encantó la idea de las quillas y las mantuvimos».

La novia no dudo en contar con la artista Maca Gros «porque buscaba un peinado y un maquillaje específico, sencillo y no muy cargado». Casilda siempre lo ha tenido claro «tengo un montón de pelo y quería disimularlo de alguna manera. Por lo general siempre voy a las bodas con moño y esta ocasión no sería menos».

Los pendientes fueron un regalo de sus amigas diseñados conjuntamente en Cysier en oro amarillo. A estos, Casilda le sumó el anillo de pedida que le compró Eduardo en Ansorena, un broche de su abuela para el velo y una pulsera que su padre le regaló a su madre el día que Casilda nació.

Eduardo vistió un chaqué de Mansolutely que combinó con el Rolex que Casilda le regaló en la pedida y con una corbata vintage de Hermès.

La iglesia elegida fue San Lorenzo de Periedo en Cantabria. Una localización que para la novia es muy especial. «Desde pequeña siempre había querido casarme en Cantabria, ya que para mi es el sitio que más tranquilidad me da y dónde cada vez que podemos nos escapamos Ed y yo». Para que todo fuera perfecto, contaron con la ayuda de Itziar Ortuondo.

Para el ramo de flores, Casilda se inspiró en el que su madre llevó el día de su boda. Un ramo muy salvaje logrado por Marengo. Al ser el único complemento que la novia quería lucir, Jimena que se encargó de su elaboración, le añadió algo de color con unas moras. «Confié ciegamente en Jimena que aparte de tener un gustazo entendió perfectamente lo que quería».

La ceremonia contó con el coro de Música Santander.

Después de la ceremonia, la celebración tuvo lugar en la finca El Pinón, en Corrales de Buelna con catering de Finca de San Juan y jamón cortesía de FISÁN.

Toda la papelería, tanto las invitaciones, los meseros, como el menú fueron un regalo que la madre de una intima amiga de la novia, AReynolds que es una autentica artista.

En la fiesta se encargó Gilca de escoger su mejor dj que estuvo pinchando toda la noche.

Todas las fotos son de Dos más en la Mesa y el vídeo de O’Donnell Bros.