Laura Corsini y es la creadora de la firma de invitadas Bimani y se ha casado este fin de semana con Javier en Comillas. «Nos conocimos hace dos años exactos en este mismo lugar. Le debo tanto a Comillas», me cuenta Laura. «Ya nos habían presentado meses antes y cuando le conocí pensé: “qué sonrisa más sincera, qué paz y buen rollo transmite”».

Para el maquillaje el día de la boda, Laura confió en NARS de la mano de José Belmonte, «nunca me he visto tan favorecida. Confié en él y arriesgamos con unos ojos bastante marcados que contrastaban con los labios y la piel muy naturales». José utilizó los tonos marrones y cobres de la paleta de la colección Summer Unrated y la máscara de pestañas Climax de NARS.

José me cuenta que Laura «tiene una piel increíble y tan sólo utilicé unos toques de Radiant Creamy Concealer, una mezcla de hidratante Luminous Moisture Cream y Light Reflecting como fondo de maquillaje», todo de NARS.

«Después utilicé el dúo de polvo de sol y blush de la colección Summer Unrated para broncear y dar luz a sus mejillas». Para los labios, el perfilador Marnie y Arferglow lip Balm Orgasm también de NARS.

Laura llevó el pelo recogido en una coleta muy natural con un broche de su abuela paterna que combinaba con unos pendientes, también de ella. «Me peinó Gema Ledesma que me conoce a la perfección».

Desde hace unos años, en Bimani, también diseñan zapatos. «Para la ocasión decidí crear seis diferentes y elegir en el momento de la boda».

Para su vestido de novia, Laura no sabía si diseñarlo ella misma o contar con otro compañero de profesión. «Admiro a tantos diseñadores españoles que al principio dudé. Sin embargo, un día me desperté con las ideas muy claras y supe que tenía que ser un diseño mío 100%».

Unos días antes de contar a la familia que se casaban, la madre de Laura encontró el vestido de novia de su abuela en un trastero envolviendo un jarrón antiguo. «Al describirle lo que quería para la ceremonia, mi madre me dijo que era muy similar al que llevó mi abuela hacía 65 años». Decidió probárselo y resultó que le quedaba perfecto.

La abuela de Laura falleció hace más de once años, antes de que naciera Bimani. «Teníamos una relación muy especial, siempre fue una inspiración para mí».

Este fue el primer vestido de novia que utilizó para el momento de la iglesia porque, durante el día, lució dos vestidos más.

Esto no habría sido posible sin Fátima González y su equipo que confeccionaron los tres vestidos.

Jesús, el padre del novio es paisajista, así que se encargó de hacer el ramo de flores de la novia. «Esa misma mañana lo improvisó con ramas de helechos y eucaliptos en el campo». Creó cinco ramos diferentes para que eligiera. El hermano de Javier llevó todos los ramos a Laura junto a una pulsera vintage de Del Páramo, regalo del novio el mismo día de la boda.

Javier, el novio, se hizo el chaqué en sastrería Serna. «Me ha encantado acompañarle a todas las pruebas», cuenta Laura. Llevaba unos gemelos que le regaló su madre, una corbata antigua de Hermès que encontró Laura en París y un reloj Patek Philippe también vintage que le regaló Laura por la pedida.

La ceremonia religiosa fue en la Iglesia de San Adrián, en Ruiseñada, muy cerca de Comillas.

Para la decoración floral de la iglesia contaron con Marengo y el padre del novio improvisó diferentes decoraciones vegetales alrededor de la finca.

Contaron con el Coro Tomás Luis de Victoria de Santander. Javier entró con su madre con la canción Somebody to Love, de Queen; Laura con su hermano al piano, tocando Halleluyah y cantada por un solista. Y salieron de la iglesia con Oh Happy Day.

La celebración posterior fue en una casa particular, el Palacio de la Torre. Para conseguir que todo saliera a la perfección en un día tan especial, Laura no dudó en contar con la ayuda de Atípica. «Hacen un trabajo increíble. Claudia y todo su equipo se preocuparon porque fuera la boda de nuestros sueños. Fue muy divertido y fácil».

El catering lo sirvió De Luz. «No quisimos hacer un aperitivo tradicional, no hubo jamón, por ejemplo. Queríamos que los invitados probaran los productos de la zona: degustación de anchoas y de quesos, un puesto de marisco y de diferentes arroces».

Durante el cóctel «no paramos de bailar gracias al grupo cubano Los Chocolatinos, fue divertidísimo».

Laura quiso hacer partícipe a todas sus invitadas y, los meses antes de la boda, creó más de setenta conjuntos para todas ellas que verán la luz en la próxima colección Otoño-Invierno de Bimani.

El segundo vestido de Laura se hizo transformando la mantilla antigua que llevó su hermana Alejandra como velo en su boda.

Los nueve sobrinos de Laura fueron los pajes e iban vestidos de Teresa y Leticia.

La cena estuvo compuesta por salpicón de bogavantes, volován de taquitos de ternera con verduras y trio de postres: Hojaldre de Torrelavega, tartaleta de crema de limones y tarta de chocolate crujiente con helado de fresa.

Toda la papelería era de El Tintero que hicieron las invitaciones, los misales, el libro de testigos, etc. Para los meseros, dibujaron dibujar diferentes plantas y flores autóctonas.

Javier tiene un grupo de música con sus amigos, al que se unió el hermano de Laura al piano tras la cena. Para el baile, tocaron Dont Look Back in Anger, la canción favorita de los novios.

Y el último vestido fue un diseño Bimani que verá la luz en la primera colección de la firma en blanco.

Con el tercer vestido, Laura llevó unos pendientes de brillantes y oro amarillo. Además de sus dos anillos de pedida, uno compuesto por una esmeralda rodeada de brillantes diseñada por Javier y su madre y, otro, un solitario con el que Javier le pidió que se casara con él, todo Del Páramo.

Para la fiesta contamos con Eloy Bustos.

Todas las fotos son de Dos Más en la Mesa y el vídeo de Ensu.